lunes, 26 de marzo de 2018

Carta a los padres de familia para la catequesis de Primera Comunión 2018


Srs. Padres de Familia:
                                                                      Viña del Mar,  Miércoles 28 de marzo del 2018.
De nuestra consideración,
                                              Con gran alegría, en continuidad con lo que ha sido la práctica de nuestro Colegio a lo largo de su historia, este año, se imparte el Curso de Catequesis Familiar para los niños que desean recibir el Sacramento de la Primera Comunión, y que estén cursando Cuarto Año Básico, o bien, que se han incorporado en cursos superiores y aun no hubiesen recibido los sacramentos de Iniciación a la Fe: Bautismo, Primera Comunión y Confirmación (Enseñanza Media).
                                              Resulta particularmente importante tener presente cuatro aspectos de la catequesis familiar impartida en nuestro Colegio, y que confieren un carácter propio respecto a la formación impartida en las comunidades parroquiales:
a). La Catequesis se extiende desde Abril a Octubre: En efecto, por tener la posibilidad de acceder a instancias complementarias como Talleres y Escuela para Padres, por la asistencia cotidiana de los niños, y eventualmente más cercana de los padres de familia, se puede impartir con la misma profundidad la totalidad de las materias incluidas las respectivas celebraciones, a lo largo del presente Año Escolar. Por ello, es fundamental la asiduidad y participación sistemática de los padres en las catequesis semanales. Es una facilidad que exige compromiso.
Los padres de familia que ya han participado en los años anteriores en la preparación de sus hijos mayores conscientemente evaluarán la conveniencia u oportunidad de acompañar a sus hijos en la catequesis familiar habida consideración que son cursos con nuevos padres de familia y alumnos, en tanto que lo que el Señor Jesús quiere enseñar no es comparable a un libro que se leyó o a una película que se vio, pues siempre la gracia venida del Cielo es nueva y eficaz.
b). Los niños aprenden mejor cuando sus padres comparten con ellos su caminar: Esto tiene particular relevancia en relación a la fe, en un Año donde el Santo Padre Francisco ha visitado nuestra Patria y ha dado inicio al Año Eucarístico Nacional, que celebra luego treinta y ocho años. Los alumnos que reciban la Primera Comunión lo harán en el Año Santo de la Eucaristía, lo cual entraña especiales bendiciones y múltiples actividades en torno a la celebración de la Santa Misa.
c). El origen variado de los niños: La pertenencia a un territorio determinado suele ser el criterio último de participación en la catequesis familiar de las parroquias, realidad no aplicable a un establecimiento particular donde los alumnos tienen residencia en lugares muy diversos, incluso provienen de ciudades diferentes. De igual manera, la creciente integración de alumnos venidos de diversas naciones permite enriquecer la vivencia de la piedad teniendo presente la experiencia religiosa adquirida en dichas comunidades, de modo especial en torno a la celebración de la Santa Misa.
d). Catequesis impartida en ambiente plurireligioso: En las sedes parroquiales los niños que asisten a la catequesis  están inmersos en un ambiente donde todo gira en torno a la vivencia de la fe, y cuantos asisten favorecen el crecimiento interior, en cambio, en un establecimiento educativo donde de hecho hay alumnos y familias que no participan de la fe, quienes sí desean hacerlo deben -muchas veces- doblegar sus esfuerzos por vivir su fe en ambientes que les resultan más desafiantes y una oportunidad para crecer en la devoción hacia la persona de Jesús Sacramentado.
                                               Nuestra Iglesia, siempre atenta a las necesidades espirituales de los fieles, procurando facilitar la más temprana participación sacramental de los alumnos, permite en efecto que en períodos abreviados, e igualmente intensos, puedan prepararse convenientemente a la recepción del Misterio de la Fe, como es la Santa Eucaristía. Una catequesis en menos tiempo implica intensidad y síntesis, no ligereza ni liviandad. La superficialidad nace del acto de quitar la dimensión sagrada y sacrificial de la Misa para hacerla comprensible y cercana a doctrinas y confesiones ajenas a nuestra fe católica.
                                               Lo anterior, nos compromete a impartir una Catequesis Familiar adecuada al horario de la mayoría de los padres de familia, en tanto que ellos procurarán asumir la asistencia como algo impostergable y necesario respondiendo adecuadamente tanto a las celebraciones litúrgicas de cada mes, como a los encuentros de catequesis programados con antelación.
                                               Teniendo presente que los niños y jóvenes recibirán, Dios mediante, su Primera Comunión el Sábado 3 de Noviembre, a las 10:00 A.M., en el templo parroquial de Nuestra Señora del Carmen, ubicado en Avenida Libertad N| 394 de Viña de del Mar. el Curso de Catequesis Familiar se impartirá desde el Martes 10 de Abril, a las 19:00 hrs. en nuestro Colegio, hasta las 20:00: la hora de inicio estará en directa relación con la hora de término…partir a la hora para terminar a la hora.
                                              


                                              Tal como ha sido característico en las últimas décadas, tendremos las celebraciones que la Comisión Nacional de Catecismo recomienda, entre las cuales están: la Entrega de la Biblia; del Santo Rosario, de la Cruz, del Padrenuestro y de las Bienaventuranzas, en tanto que habrá una liturgia penitencial para los niños y otra para los padres de familia, y una peregrinación, el día martes 2 de Octubre al Santuario de Santa Teresa de los Andes.
                                             Todo lo anterior, incluida la Catequesis Familiar, sólo pueden tener un efecto positivo, real y eficaz, si durante el año los padres de familias se comprometen a cumplir el deber de santificar el día del Señor, que es el Domingo con la asistencia a la Santa Misa. Si los niños ven a sus padres acudir gozosos a cada celebración, ellos se sentirán motivados a imitarlos.
                                            Deseando múltiples bendiciones para Ud. y familia, le exhortamos a participar en esta importante actividad, en medio del centenario de fundación de nuestro Colegio y en el Año Eucarístico Nacional.
                                              Sin otro particular, se despide con afecto,
                                              Dios Guarde a Ud.    



                                            Pbro. Jaime Herrera González
                                             Capellán Saint Peter`s School



Tríptico de Semana Santa



Carta al Sr. Profesor de Religión


Señor Profesor de Religión,
Colegio Saint Peter’s
Presente.                                                                            Lunes,  26 de Marzo del 2018.

De nuestra consideración,

                                        Por medio de la presente, me dirijo a Ud, con el fin de desear que hubiese tenido un buen primer mes de clases, para poder tener la fuerza necesaria para asumir los diversos desafíos que el Año Escolar, para que –Dios mediante-  sea de profundo provecho espiritual y de un nuevo impulso al desarrollo personal y profesional.

                                       En esta nueva etapa que iniciamos la celebración de nuestro Primer Centenario, el cual es un período donde hay múltiples desafíos que asumir, parte de los cuales he querido hacer partícipe a Ud. por este medio, si bien –perfectamente- hubiese podido hacerlo por otro camino.

                                      En primer lugar, Dios no deja de hablar plenamente por medio del Espíritu del Hijo unigénico, de tal manera que Cristo pasa en nuestra vida y viene a nuestro encuentro siempre. En todo momento. A Cristo que pasa hemos de recibir como huésped permanente del hogar., también de la Educación., de tal manera que no sea un simple peregrino que viene de paso, sino Aquel de quien nos viene toda bendición.

                                     En segundo lugar, que estos meses celebraremos el Año Eucarístico Nacional, el cual se realiza luego de treinta y ocho años. Sin duda, es un tiempo de grandes bendiciones que como todo don implica una mayor responsabilidad, toda vez que “al quien mucho se le ha dado mucho se le exigirá”.

                                      En tercer lugar, está el hecho de continuar recordando los diversos documentos emanados de los Obispos en América, particularmente el denominado como Aparecida y Santo Domingo.

                                     Los tres aspectos enunciados nos invitan a redoblar los esfuerzos en orden a procurar cumplir la misión encomendada cual es que Cristo sea más, buscado, más encontrado y más amado. Este programa de vida espiritual, si bien puede tener aplicaciones diversas ha de constituir el Norte hacia el cual debe ser conducida hoy nuestra Iglesia.

                                     Para tal efecto, se hará todo lo posible en orden a procurar impartir una educación religiosa de calidad, la cual, no prescindiendo de la piedad necesaria,  incluya la verdadera ciencia que conduce a las cosas de Dios. La unidad entre la ciencia y la fe evita cualquier reduccionismo, que tanto lesiona la vida de los jóvenes en nuestro tiempo.

                                    La experiencia de los años anteriores nos invita a complementar lo realizado con la necesaria purificación que exige el avanzar por el camino correcto. Es cierto, se puede crecer siempre, y mejorar lo que se ha realizado, lo cual, en el caso del año pasado, hubo importantes esfuerzos que lograron un meritorio resultado, a la vez que no estuvieron ausentes sombras que parecieron mermar la semilla que no sin dedicación fue depositada, en ese período como en épocas más lejanas.
                                    La celebración de la Santa Misa mensual, que se viene eventualmente desarrollando desde hace casi dos décadas, evidenció, lo que para los responsables no es novedad, y es que las familias del Colegio, en general, salvo excepciones, simplemente acuden muy esporádicamente a la Santa Misa, a la vez que las grandes motivaciones para asistir no emanan de una necesidad de estar con Cristo Sacramentado, sino en multitud de argumentaciones sociológicas y psicológicas, las cuales son esgrimidas como única razón. Es necesario purificar la intención a este respecto, y en tal sentido, procurar que la Santa Misa mensual sea parte integrante de la piedad eucarística personal y familiar, evitando que sea la única instancia de asistencia. La Misa en el Colegio ha de ser una más, y no la única.

                                    Desde esta perspectiva, el hecho de estar a cargo de una celebración, o ser partícipe de un Grupo Pastoral al interior de una comunidad católica en todo momento deberá ser tenido como un servicio que se presta a Dios, en su Iglesia, y no como un estamento que se abrogue de modo exclusivo y permanente determinadas funciones litúrgicas que de suyo resulta conveniente sean ejecutadas por el mayor número de personas.

                                   En igual sentido, el servicio litúrgico se hace en la Iglesia, para la Iglesia y por la Iglesia, por lo que es menester crecer en orden a los valores que enriquecen espiritualmente a la Iglesia: responsabilidad, fidelidad, espíritu de diálogo, amor a la verdad, obediencia, entre otros. La raíz de la comunión está en la centralidad de estar enraizados al amor de Dios, de tal manera que no puede haber plena cercanía entre las personas si no acaban de reconocer todos la realidad y presencia de Dios, por ello, la piedad es basilar en la vivencia de la caridad.

                                   Nuestro Colegio, como miembro de la A.S.B.CH es partícipe en ella, desde su condición católica, de tal manera que la reconocida y ya áurea confesionalidad, lejos de menoscabar su pertenencia, la fortalece, justifica y hace más plena. A diferencia de otros establecimientos de la Asociación, ubicados en las ciudades de  Viña del Mar y    Con-Cón, el Saint Peter’s tiene clases de religión desde en nivel básico, hasta toda la enseñanza media, con dos horas de clases semanales, a las cuales asisten la gran mayoría de los alumnos, de tal manera que las ausencias son mínimas, a diferencia de otras realidades educativas donde la abstención, muchas veces permitida en complicidad con los mismos apoderados, es la normalidad, la cual,  termina –inevitablemente- repercutiendo severamente en la formación integral de los alumnos. Los buenos esfuerzos hechos en los niveles de enseñanza básica y media deben procurar incluir igualmente a Infant.

                                 Lo anterior, es decir, la posibilidad de tener clases sistemáticas de religión católica, ha sido permitido por Dios, gracias a la docilidad y esfuerzo de la Dirección del Colegio, pues optar por una educación donde la religión ocupe un lugar significativo implica repercusiones que siempre se deben terminar asumiendo. Seguir los pasos del Crucificado de Jerusalén implica avanzar con Él hacia el Calvario, sin optar por atajos que renieguen del esfuerzo y espíritu de sacrificio. El ejercicio de la profesión de profesor de religión católica en nuestro Colegio no es sólo apostar por un futuro, y asumir una tarea hoy, sino que es un eco para ser fieles al proyecto fundacional gestado no sin la participación de los directivos que antaño marcaron un rumbo a seguir.
                                  Lo que para el fiel católico es una necesidad y obligación, debe serlo doblemente para el profesor de religión, quien al momento de aceptar las horas de clases ha de tener suficientemente claro que la participación activa en las actividades de culto y oración son impostergables, salvo urgencias excepcionales. Más, quien permanentemente no pueda asistir a tales celebraciones se entiende, no está facultado para dictar la asignatura en nuestro Colegio, porque resulta francamente impresentable exigir a los alumnos una activa y devota participación litúrgica, si acaso los mismos encargados terminan por ausentarse. Moralmente, para un profesor de religión del establecimiento,  no es facultativa la opción de participar en los actos religiosos del Colegio, porque al momento de optar a ser parte del cuerpo de profesores del Colegio se entiende que se pasa a formar parte de una entidad que lejos de ser neutral en materia religiosa es reconocidamente confesional, lo que no implica, de suyo, que tal docente deba ser creyente, siempre es deseable que así sea, pero,  si,  se exige su participación en los ámbitos donde la fe ha de manifestarse en las actividades propias de una educación católica.

                                 En el pasado hemos constatado que hay profesores que no siendo angloparlantes no se han restado de participar en las actividades de la ABSCH que su asignatura o sector implicaban, a la vez, meritoriamente en actividades deportivas no se han dejado de colaborar en su organización quienes hace años han dejado de practicar cualquier deporte, y cuyas asignaturas están muy lejanas a dicha actividad. Bueno, de igual manera, y con razones de mayor fundamento, no parece moralmente lícito al abstenerse de colaborar en aquellas realidades que de suyo trascienden, y que la Dirección organiza.

                                 Finalmente, siendo este Año Eucarístico Nacional una oportunidad para ampliar la vivencia de la Caridad Fraterna, la organización de todas las actividades de beneficencia que se organicen en nuestro establecimiento, contarán  con la dirección de Capellán del establecimiento y el placet del Director del Colegio, incluidas las visitas que los  cursos puedan  organizar a los diversos hogares de menores, ancianos, enfermos; también,  las colectas en dinero que se soliciten por instituciones de cualquier origen; como la recolección de víveres, vestimentas, y otros elementos. Se incluye en esta norma todas las actividades de alumnos y apoderados, de las cuales se informará en la página  www.speters.cl, en el blog Pastoral Colegio Saint Peter’s y en Diario mural digital del Hall de nuestro establecimiento.

                                Luego de culminada la Semana Santa, se iniciará la actividad pastoral en el Colegio, y en ese momento tendrán a disposición las instrucciones propias para implementar las líneas generales de la vida pastoral del Colegio para en el escolar que hemos iniciado.

                                Sin otro particular, Dios Guarde a Ud.

                                          Pbro. Jaime Herrera González.
                                          Capellán  Saint  Peter’s School.
c.c
Principal.
Jefe de UTP.                        
Profesores de Religión
Encargado Página WEB.



viernes, 16 de marzo de 2018

EL CENTENARIO UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER


PALABRAS PRIMER CONSEJO PROFESORES /  AÑO 2018


                                 CAPELLÁN ST.PETERS’S PADRE JAIME HERRERA GONZÁLEZ

Para toda persona e institución el hecho de cumplir cien
años es visto como un logro. Es un bien escaso en todo orden de cosas, porque para lograrlo se requiere que confluyan una serie de factores. Entre las propiedades matemáticas se asegura es un número abundante, en el aspecto lingüístico dice relación con la abundancia de algo.

No se trata sólo de cumplir años sino que la gracia consiste en cómo se cumple cada uno, el centenario es la suma de una tarea que se cumple cotidianamente. En la cual intervienen múltiples personas, que con largos o breves periodos, con bonanzas y privaciones  han hecho posible que se cumpla un centenario.

Esto es motivo de celebración. La Iglesia celebra cada veinticinco años  el Jubileo de la Redención, lo cual nos ayudará a descubrir qué lecciones y qué aportes podemos hacer con ocasión de este tiempo tan particular que hemos iniciado.

Sin duda, pueden y deben darse signos visibles, concretos dirán algunos, en torno a esta fecha: emblemas, inauguraciones, ceremonias, reconocimientos, galvanos, medallas, logos, actividades,  y diplomas. La vorágine del activismo llevado a su máxima expresión puede desviarnos del centro de lo que celebramos cual es la permanencia ininterrumpida de la misión asumida desde hace un siglo atrás, lo cual constituye  un don y una tarea a la vez.

En la medida que ambos elementos vayan de la mano podremos tener una celebración completa, que servirá de impulso para que culminado este año podamos comenzar a preparar el segundo.

Como todo don recibido, en primer lugar, nuestra mirada se eleva a Dios, dador de toda gracia, por el hecho de haber permitido participar de este Colegio, cuyos fundadores –providencialmente- colocaron bajo el patrocinio de San Pedro, permitiéndonos de modo implícito honrar al primero de los Apóstoles sobre el cual Jesús “fundó su Iglesia” y prometió asistir directamente para no sucumbir ante el mal del error….”el poder del mal no prevalecerá contra ti”.


El don de Dios es una gracia inmerecida concedida por la grandeza de su amor. La palabra “kjarisma” (carisma) significa “don de gracia” aparece diecisiete veces en la Biblia e implica un regalo inmerecido, toda vez que los esfuerzos del hombre nunca llegan a los talones de la iniciativa divina.

El don de Dios no es otorgado para ser ocultado sino que tiene la doble finalidad de primero, alabar a Dios por quién es y por lo que hace, y segundo, para ayudar al creyente que firma parte de la comunidad de creyentes (1 Pedro IV, 10).  En consecuencia los festejos deben tener presente, de modo prioritario la grandeza de Dios, recordando  que el hombre y el hombre en sociedad tienen con fin dar gloria a Dios lo que “graciosamente” (gratis date) han recibido (San Mateo X, 8).

Entonces, nuestras diversas actividades y celebraciones durante este año jubilar no tendrán un adorno,  un plus, o un añadido religioso, sino que descubrirán su razón de ser al implementar “el motivo religioso” o “sentido espiritual” en cada acto, abriendo la mente y el corazón hacia el Dios de la gracia y hacia la gracia de Dios.

Si un logo institucional estará presente en los diversos escritos editados este tiempo, igualmente será el espíritu de gratitud y alabanza los que deberán permear las diversas actividades académicas, pastorales, benéficas, y espirituales que se programen. Siendo que es el Colegio el que celebra su primer Centenario, nosotros nos esforzaremos por hacer realidad la invitación que el Apóstol nos indica: “Todo lo que hagáis hacedlo en el nombre del Señor”.

Lo que cada de uno pueda aportar, respondiendo a la multiplicidad de carismas y dones dados por el Señor, darán el marco referencial preciso para que este Jubileo del Centenario de nuestro Colegio Saint Peter´s sea una oportunidad de verdadero crecimiento espiritual que repercuta en la mayor felicidad de cada uno de sus integrantes, llamados a vivir la vocación universal a la santidad en medio del ámbito escolar. Es aquí, donde debemos procurar que la vida como creyentes se note en las palabras, en las acciones y en lo que anida al interior de  cada corazón.  

Confiemos en la poderosa intercesión de nuestro Santo Patrono –San Pedro Apóstol- cuya debilidad atrajo la mirada del Señor, eligiéndolo desde la misericordia, para que invitado a confirmar en la fe a cada fiel bautizado, tengamos un jubileo de centenario lleno de gracia y virtud.

Padre Jaime Herrera González, Capellán saint Peter´s School Marzo 2018.







jueves, 15 de marzo de 2018

CON OLOR A OVEJA ¡SÍ! CON OLOR A BESTIA ¡NO!


 TEMA DE FORMACIÓN MES DE MARZO DEL 2018.

Una gran expectación hubo en nuestras comunidades en torno a la vista del Romano Pontífice a nuestra Patria. De manera diversa por cierto, recordamos el gozo y piedad con que fueron recibidos aquellos que, elevados a la Sede de Pedro, estuvieron en medio de nuestra Iglesia en épocas pasadas…! Cómo no recordar la llegada de la Misión Muzzi en 1824!, con el fin de agilizar  la relación de la Sede de Pedro con las naciones emergentes de Latinoamérica. Allí venia el joven sacerdote, en su oficio de secretario llegaría a ser el Papa Pio IX, cuya santidad de vida ha sido reconocida por la Iglesia al nombrarlo Beato y que podemos encontrar en sus múltiples escritos y obras realizadas en el más extenso pontificado de la historia de la Iglesia.

 PLÁTICA COLEGIO ALBERTO HURTADO
Luego, la visita durante seis días de San Juan Pablo II en abril de 1987. Muchos católicos no pudieron desconocer que fue la semana que “Dios pisó nuestra tierra” transformándola hasta el grado que los índices de robos y crímenes llegaron a cero. ¡Todo Chile quiso ser mejor al saber que el amor es mar fuerte, que el amor de Dios vence siempre porque el amor de Dios siempre puede más.

Con la humildad de quien se presentó como servidor de la verdad, recorrió nuestra Patria en 1988, entre el siete al catorce de julio,  el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, el cual con su profunda mirada teológica entregó sabios consejos a los fieles  en orden a que “el problema de la Iglesia,  es el problema de la verdad y esta no se dirime por mayorías”.

Los días pasados, luego de una breve preparación, no exenta de improvisación, arribó a nuestra Patria su Santidad el Papa Francisco, en el quinto aniversario de su pontificado, con el fin de invitar a la Iglesia que peregrina en Chile a madurar en la paz desde una mayor vivencia de la fe.

De modo especial la vida eclesiástica se ha visto desafiada por el actual Sumo Pontífice para tener un espíritu de consagrados con olor a oveja, lo cual implica una particular cercanía con las almas que están más alejadas de la fe y que forman parte de una cultura neopaganizada que debe ser modificada por la fuerza que implica la vida santa, la cual no está amarrada a rechazos y aplausos sino al amor mismo de Dios, que se actualiza por medio de la vivencia permanente de la caridad. El ansia de sintonizar con los tiempos no puede hacernos olvidar la necesidad de estar primero en sintonía con Dios y su obra.

Las “ovejas” forman parte de un “rebaño”, pueden estar sucias, malolientes despeinadas, más, forman parte de un rebaño, lo cual sólo se da desde el instante de la recepción del sacramento bautismal.  

Eso confiere una cercanía  real y vital, donde la gracia de Dios otorgada por medio de la vida sacramental y por los diversos caminos que libremente  el Señor tiene para actuar en medio nuestro, imprime un grado de pertenencia “existencial”, como lo expresamos en nuestra piedad popular ´por medio del antiguo canto litúrgico: “Si yo no tengo amor, yo nada soy, Señor”.

Las bestias no son parte del rebaño, buscan cualquier modo para dividirlo, roban sus alimentos, causan daño, muerte,  e incertidumbre. Los casos de abusos físicos de menores y mayores sólo pueden ser clasificados de “bestiales”, porque rebajan la condición humana al grado animal haciendo reinar el instinto ciego sobre cualquier realidad y consideración. La depravación surge como consecuencia de la degradación espiritual. Un alma dejada a su suerte sólo puede ser presa de los instintos que en el hombre nunca pueden tener el derecho a dar la última palabra. ¡Somos más que deseos! ¡Somos más que sentimientos! ¡Somos más que instinto!

Lo grave del ser pastores con olor a bestia es que al igual que el demonio, antes fueron ángeles buenos, que estaban en presencia de Dios, el diablo antes de ser diablo fue un Ángel, Judas antes de ser traidor fue discípulo; y ¿qué diremos acaso respecto de quienes primero fueron pastores con olor a oveja y luego pueden tener olor a bestia?

El olor a bestia es repelente: Las ovejas se alejan se desconciertan, porque tienen una forma distinta de vivir, de modo similar quienes forman parte de la Iglesia en virtud del sacramento bautismal tienen  un estilo de vida que no va de acuerdo con la selva ni las bestias.
  CHARLA ALUMNOS DE CUARTO BÁSICO

La sutileza de una tentación es más grave y perversa cuanto más fina y periférica se presenta. El demonio lo sabe, y con el fin de sacarlas del corral y dejarlas en medio de la selva del secularismo no dudará en irrumpir en medio de lo más sagrado, de lo más puro, de lo más santo como es la vida consagrada y la inocencia de los más débiles, y por cierto en la sagrada liturgia. El ethos religioso es la tentación que más atrae al Demonio, pues aquello que ya ha sido secularizado  sabe que le pertenece. La corrupción de lo mejor es la peor para el hombre y la más deseada para Satanás.


Un rebaño de ovejas transformadas en bestias es una jauría, en la cual prima la fuerza, la astucia, el engaño, y la codicia. ¿Cómo se llega a esto? Cuando las ovejas son dejadas a su suerte, en medio del desamparo, sin alimento ni la enseñanza básica,  irremediablemente se terminan bestializando prontamente. Ya lo dijo El Santo Cura de Ars: “Si no adoran a Dios terminarán adorando a las bestias”.

Es fundamental “volver a lo esencial” en el plano de las realidades espirituales, toda vez que el divagar por los campos de tantas experiencias y audacias, ha ocasionado una creciente pérdida de la fe y un enfriamiento de la vida religiosa a lo largo de todo nuestro país.

Ante la pregunta que hizo San Alberto Hurtado respecto de si Chile es un país católico, la respuesta es obvia, pues aun  reconociendo que subsisten algunas regiones con ciertas tradiciones y practicas centenarias,  como es el caso de  procesiones y peregrinaciones, el tono general es que el proceso de abierta desacralización que se ha impulsado en las ultimas décadas, se ha agudizado fuertemente en los últimos años, estando cercanos ya a poder afirmar que estamos en un país de alma pagana en virtud de sus ya extendidas costumbres.

                         CHARLA ALUMNOS DE QUINTO BÄSICO
     

La sociedad ha querido caminar al margen de Dios, pues aunque muchos reconozcan la existencia de un “ser superior” este no es el que proclama la Iglesia en el Credo, ni es capaz de intervenir e incidir en la vida cotidiana. Al ser un dios moldeado a los gustos personales y proyectos comunitarios ausentes de trascendencia, tenemos la vivencia de una espiritualidad que permanece anestesiada a cualquier invitación que se le haga…cantamos y no cantan…reímos y no ríen…lloramos y no lloran…rezamos y no rezan.

Y la vida cristiana, antaño caracterizada por la caridad se ve fuertemente mermada, pues no hay una perspectiva a la que aspirar, ni una certeza en la que apoyarse de modo permanente, toda vez que las verdades suelen ser presentadas como modificables en virtud del espíritu relativista, imperante en la actualidad. En efecto, las verdades del mundo moderno son como la gelatina, se acomodan pero no dan seguridad.

Convengamos entonces que sin piedad no es posible una verdadera caridad, por lo que al no incentivar el cultivo de las prácticas de piedad, como es la asistencia a la Santa Misa frecuente, la adoración al Santísimo, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, el rezo del Vía Crucis y del Santo Rosario, las peregrinaciones a santuarios marianos, las Novenas de preparación a las diversas festividades litúrgicas, se termina verificando que el sentido de pertenencia a nuestra Iglesia de diluye de aquello con que se ha nutrido la vida espiritual de las generaciones más creyentes.

Este Año donde celebraremos un Congreso Eucarístico Nacional será una oportunidad para “retornar a lo esencial” en materia pastoral evitando centrar la mirada exclusivamente en “lo masivo” y ¨¨lo novedoso”.

Más bien, hundiremos nuestros mejores esfuerzos en aquello que ha dado vida verdadera a la fe de tantas generaciones: a la piedad mariana, por medio de un rosario eucarístico, que precede la celebración como suplica o deviene de la celebración como gratitud; a la procesión del Corpus Christi, que hasta hace unos pocos años aun teníamos la oportunidad de tenerla como feriado civil en Chile, por medio de la cual expresamos públicamente nuestra confianza en Jesús sacramentado que pasa por nuestras calles tal como lo hizo hace casi  dos milenios.

 CHARLA ALUMNOS DE SEXTO BÄSICO
Sin duda, la celebración diaria de la Santa Misa encierra el germen de la mayor vitalidad de nuestra Iglesia, la cual no puede ser suplantada con sucedáneos que cautivan por un momento y luego conducen a la inercia de quien no ama ni puede ser amado. Por esto, la obligación moral del sacerdote en orden a la celebración diaria y digna de la Santa Misa, constituye un imperativo en nuestro tiempo, tal como lo fue en el pasado y como lo ha de ser en el futuro. Sin la Eucaristía no podemos, no pudimos y no podremos ser verdaderamente discípulos del Señor, por lo que la vida como Iglesia se verá notablemente afectada.

El Año Eucarístico puede constituir  una oportunidad para que la vida de nuestra Iglesia emerja y converja desde y hacia la persona de Jesús Sacramentado. ¡Que Viva Cristo Rey!




  
  
    
     

domingo, 24 de diciembre de 2017

HOMILÍA SANTA MISA DE NOCHEBUENA / 24 DICIEMBRE 2017.

 “OMNE VERUM  A QUOCUMQUE DICATUR, A SPIRITU SANCTO EST”.



A horas de entrar en el Portal de Belén, quiero recordar un pequeño chiste que contó un amigo a miembros de la curia hace un tiempo durante una visita que hizo a la Santa Sede. Dos hijos de Israel, de nombre Efraín y Asael después de una vida de gran esfuerzo, luego de terminada la Segunda Guerra Mundial lograron viajar a conocer Europa, y entre los lugares visitados estaba El Vaticano. A la entrada del templo, Asael que era agricultor le dice, con ojos vidriosos y lleno de emoción  a Efraím: mira aquí está la papa…por fin hemos descubierto…aquí está la papa!  Efraín que era un gran profesor de universidad le dice en tono académico: “Efraín no se dice la papa, sino el Papa”. A lo cual su amigo insiste: ¡Aquí está la papa! Entre toda la muchedumbre, de gente que iba y venía, su amigo le dijo: “¿Por qué dices que está aquí si yo no lo veo?”...A lo que Efraín  responde: “Mira si estos comenzaron con un establo y después de dos mil años están aquí, aquí está la papa”.

Y debemos decir que así es: “aquí está la papa”, lo que para nosotros es una verdad evidente, una verdad incuestionable que se tiene como un don de Dios que es preciso implorar con insistencia.

Por ello, un creyente lejos de dejarse avasallar por la falta de amor a la verdad  en la vida actual, asume con valentía y convicción la misión encomendada por el Señor al momento de subir a los Cielos en el día de la Ascención: “Id al mundo entero…enseñando todo lo que yo les he enseñado” (San Marcos XVI, 15).

Los primeros misioneros que fueron los apóstoles recorrieron diversos lugares. No tuvieron la oportunidad de acudir a acabadas academias ni recibir grados  ni posgrados ni doctorados. A diferencia del primer mundo actual, sólo hablaban –quizás- una lengua, y no tuvieron clases de gramática para hilvanar sus escritos ni de lógica para argumentar ordenadamente, ni de estadística para programaciones y evaluaciones, ni de cálculo para poder llegar a fin de mes…Peso a todo, contra toda previsión humana se cumplió la promesa hecha por el Arcángel Gabriel a la Virgen el día de la Anunciación: “Para Dios nada es imposible”, por lo que todo es posible para aquel que se confía en Dios y sigue a Cristo: “El Camino, la verdad y la Vida” (San Juan XIV, 4).

Y recorrieron “mundos desconocidos” y culturas en las cuales el poder, el conocimiento, y el progreso eran profusamente idolatrados, con lo cual,  por medio de su testimonio de vida de creyentes convencidos fueron capaces de ser convincentes y doblegar la fuerza de un imperio entero donde el sol no parecía ponerse; a la vez que supieron hacer resonar su voz insertos en culturas donde la sabiduría hinchaba insospechadamente el alma de orgullo,  la soberbia del progresismo de alzar una sociedad sin Dios se rendía ante la evidencia de una vida donde se repetía en palabras y acciones la invitación hecha: “te basta mi gracia” (2 Corintios XII, 9).

Y fueron por todos los rumbos, encontrando respuestas generosas, suspicacias y dudas, desconfianzas y persecuciones, animosidad e incomprensión, lo cual no amaino su espíritu de ir tras la oveja perdida, tras aquellos que permanecían sumergidos por décadas en fantasías que prometían un nuevo mundo,  lo cual,  inevitablemente,   entrañaba un alma envejecida donde los recuerdos de épocas mejores superaba a los sueños de construir un mundo para Jesucristo.

Nada detuvo ese ímpetu. La fe se mostró en sus obras hasta el punto que los vecinos decían: “Miren cómo se tratan” (Hechos de los Apóstoles II, 47). Una fe virtuosamente contagiada y contagiosa que se expandió por el mundo entero entregando una nueva manera de vivir.

En caridad: Con perdón, generosidad e iniciativa, una lógica que desde el Sermón de las Bienaventuranzas suena a unos que es “locura” y a otros que es  “simple necedad” (1 Corintios I, 18).

El mundo no puede comprender desde su “lógica” cómo Dios actúa porque no mira desde la fe, entonces esta cultura está llena de resentimientos, de venganzas, de individualismos que descartan de su entorno vital a los más necesitados, no sólo en el plano material sino en plano espiritual, moral y virtuoso. ¿Cómo encontrarán a Dios si nadie les habla? ¿Cómo dignificar a aquel que se subvalora ante el abajismo cultural que impera a su alrededor?

Recientemente el mundo ha dado primeras portadas a la desnutrición de un oso polar que infructuosamente buscaba alimento, pero ese mismo mundo progresista que rasga vestiduras por tales dramas de la fauna animal permanece indemne frente a las tragedias de la vida espiritual, relativizando lo que de suyo es eterno y esencial.

Impone con ello una verdadera dictadura que no ve más allá de sus narices, y no va más allá de lo que sus pasos le permiten dar, olvidando que “el hombre fue creado para: buscar a Dios, para encontrar a Dios y para vivir en  Dios” (San Alberto Hurtado).

La caridad brilla en esta Noche Buena porque Dios, que es amor ha nacido en medio nuestro, dando cumplimiento definitivo a las promesas hechas desde la antigüedad. ¡De una vez para siempre habló por medio de Él al mundo! Y esa voz es la que debemos descifrar para que el mundo entero pueda  reconocer a su Dios presente desde hace más de dos mil años.

Sin duda, la vivencia de la caridad hace presente el aroma del Cielo, y predispone buenamente a los creyentes a una mayor perfección y a quienes están llamados a creer les abre la oportunidad de un cuestionamiento en torno a sus humanas seguridades, poderes y placeres. Surge la interrogante desde la Buena Noticia que nos ha nacido: “¿De qué le sirve al mundo ganar el mundo entero si pierde su alma?” (San Mateo XVI, 26).

La indigencia y fragilidad de un recién nacido hoy es capaz de cuestionar los poderes del mundo, y de cautivar la sabiduría de pastores y reyes, cercanos y lejanos, de nuestro hogar y fuera de él. El universo, expectante de su venida, ahora canta de gozo ante su presencia pues “una gran alegría nos ha nacido”.

La caridad verdadera es contagiosa, visible, procura actuar no para ser reconocida sino para hacer partícipe de la bendición de Dios que,  como brisa que sobreviene, lo impregna todo suavemente, no irrumpiendo con la estridencia  del orgullo ni con la sagacidad de aquel que oculta segundas intenciones en velada mentira. Es que al demonio siempre le gusta o el ambiente del ruido y o el del ocultismo, que es enemigo de puertas abiertas.

¡Abramos las puertas del corazón al Redentor del Mundo! Exhortaba en su Misa inaugural el recordado Papa Juan Pablo II. ¡No teman, abran las puertas!

En verdad: Con certezas, con doctrina segura y común enseñada por los apóstoles y sus legítimos sucesores, y firmeza en la humilde exposición, de toda verdad cuya fuerza, finalmente radica en que… es verdad.

El mundo de hoy se coloca nervioso ante el tema de la verdad. En muchos aspectos podemos decir que estamos frente al intento de la eliminación de la verdad por medio de la predicación del relativismo. Resulta curioso que la única verdad inmutable para algunos es que la verdad no existe.

Uno de los signos evidentes de una desacralización, nacida “puertas adentro” y fomentada “puertas afuera”, es la denominada “cultura del feísmo”, en la cual,  se mezclan lo grotesco, lo violento, y lo impuro. Lejos de cualquier mayor análisis, podemos afirmar que debemos estar entre las naciones donde el leguaje está cruzado por el uso frecuente del garabato; a pesar de lo mucho que se ha tratado del bulling y de la frecuente condena a los abusos de menores, este año aumentó en Chile el 20% el número de niños maltratados por sus pares;  el fomento de un ambiente sexista y libertino cuya condena suele ser motejada por la prensa liberal de “cartucha”, ha ocasionado el mayor fracaso de una política pública de salud al prescindir del compromiso fiel y exclusivo, del espíritu de sacrificio, del fortalecimiento de la voluntad, de la virtud de la castidad y pureza, todo lo cual,  marca el camino para frenar una pandemia que ha crecido un 34% este año siendo el país con mayor aumento en toda América, y cuyas consecuencias, por ejemplo,  económicas,  son realmente desastrosas. ¡Qué decir a nivel espiritual, social y moral!

El abajismo impuesto por la ideología progresista disemina el feísmo y mutila de verdadera creatividad cegando los ojos del cuerpo y del alma hacia aquella capacidad de descubrir “la belleza que es el esplendor de la verdad” (Santo Tomás de Aquino). Un alma ensimismada no es capaz de abrirse hacia lo que trae la paz, el bien, la verdad, la belleza y por cierto,  será monotemática, será un arte de blancos y negros.

En esperanza: Con la confianza que Dios no camina para atrás en sus decisiones, esperamos a Aquel que siempre cumple…lo que dice lo hace. ¡Qué diferente suele ser nuestro obrar!

Si algo caracteriza la esencia de una vida “al modo católico” es que vive en esperanza porque sabe que las promesas de Dios se cumplen, porque sabe que el bien es difusivo y por tanto, el Reino de Cristo ya iniciado no puede sino llegar a su plenitud en el tiempo establecido por el mismo Dios, por lo que realmente vivimos expectantes por los tiempos no sólo mejores sino plenos que vendrán.


Es una esperanza que va más allá de los buenos propósitos, de las buenas intenciones y de los simples entusiasmos. ¿La razón? Porque Cristo es la esperanza, que: “vino” (Belén),  “viene” (Eucaristía),  y “vendrá” (Parusía).

Hermanos: Los tiempos que vivimos son desafiantes para la fe. Y un católico nunca se deja avasallar por la oscuridad de una noche puesto que,   sabe que sobreviene pronto una alborada, un nuevo amanecer, para lo cual debe estar preparado en todo momento.
La esperanza invita a vivir la fe,  con convicción, en certeza, invitando a quienes están a nuestro alrededor por medio de un apostolado proactivo, que busque con afán la conversión de un mundo “cara a Dios”, subiendo que, en ocasiones,  “quien dice verdades pierde amistades” (Santo Tomás de Aquino), lo cual incluye el precio de la ingratitud, del menosprecio, de la exclusión, y en más de una oportunidad, el camino del martirio ofrecido y asumido.

A los pies de Jesús, recién nacido, una vez más estamos contemplando sobrecogidos el día que el Cielo bajó a la tierra y la tierra subió al Cielo…asumiendo que la verdad del amor es el amor a aquella verdad que nos colma de una sólida esperanza, aun cuando en esta Noche Santa un miembro de nuestra familia, o una amistad cercana ya mire el rostro de Cristo desde lo alto del Cielo; o alguno lo haga desde su lecho de enfermo acompañado por el silencio de tanto sufrimiento e incertidumbre; o se encuentre recluido a causa del exceso de una violencia, un vicio o un mal hábito adquirido  que la ley exige reparar; o quizás, de quien como el hijo pródigo se fue a un lugar lejano, y aun tarda en regresar al hogar.

La señal que Dios nos da esta Noche, es la misma que descubrieron los humildes pastores de Belén y los sabios provenientes del Oriente: “Verán un Niño envuelto en pañales” (San Lucas II, 11). Ellos vieron y creyeron, este es el mismo itinerario que nos  invita a seguir el Señor en este día, con la certeza que no somos mendigos de esperanzas, no somos mendigos de verdades, no somos mendigos de amores, porque hoy nos ha sido dado por medio de una Virgen Madre.  “El Mesías, el Señor”. ¡Que Viva Cristo Rey!