viernes, 30 de octubre de 2015

¿Qué podemos hacer ante la muerte de un ser querido con los niños?



“Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios” (San Agustín de Hipona).


La verdad siempre se debe decir: El niño debe comprender lo que se le está diciendo. No temer usar la palabra “muerte”, con la salvedad de acompañarla  con el deseo de tenerle siempre presente, que se le va a recordar agradecidamente pues,  junto a él se pasaba gratamente.

Mensaje adaptado a la edad: Teniendo presente que no todos los niños maduran igualmente a determinada edad. Los niños si preguntan deben obtener una respuesta segura y clara respecto de lo que significa la muerte.

No usar muchas metáforas: Para una familia creyente la explicación que el fallecido “está en cielo” puede ser eficaz, pero para aquel pequeño que no tiene una sólida formación religiosa puede parecerle que el ser querido va de viaje. Actualmente, un niño desde los seis o siete años sabe lo que es la muerte porque constantemente la encuentra anunciada en los diversos medios de comunicación. Los padres de familia deben hablar de la trascendencia del alma humana para que los niños comprenden mejor el misterio de la muerte de un ser querido, particularmente aquella que es inesperada.

Dar un mensaje oportuno: Sin prisa indebida  ni tardanza impropia es necesario dar a conocer la noticia de la muerte de un ser querido, para ello, es conveniente rezar a Dios para que le conceda, a los padres de familia,  la gracia de encontrar las palabras más oportunas.


A nadie bendice más Dios, que al padre y madre de familia en orden a iluminar a sus hijos con la fe y fortalecerlos en la práctica de las virtudes.

Como padres tengan certeza en que Dios les apoyará en todo momento y en cada palabra.

En el Cielo es tan grande la felicidad que sólo eso puede llenar el corazón de quien  llega a él. Nada más podemos aspirar nada mayor podemos obtener que estar con Dios para siempre.

No temer expresar dolor ante la muerte: Jesús lloró ante la muerte de su amigo Lázaro. Cristo es perfecto Dios y perfecto hombre. Quiso con ello dar ejemplo de acompañar el sufrimiento que se tiene ante la partida de un ser querido, en todo momento debe estar acompañado del anuncio de la resurrección definitiva. El hombre está llamado a la vida, porque en Jesús tomos viviremos. Si un niño llora ni impedírselo, tampoco callar en familia el asunto de la muerte de un ser querido porque el niño puede entender que eso es algo malo que los coloca tristes. Si el niño se da cuenta de la tristeza y silencio de los adultos entonces debe saber cuál es la razón de ello.

Estar cerca de los niños en esos días: No aislar al niño ni hacerle pensar que nada ha sucedido. Es necesario vivir el duelo en familia. No buscar distraer a los niños sino más bien enseñarles a vivir la tristeza desde la fe, la cercanía y el cariño.

Participación de los niños en litúrgicas de despedida: Es conveniente que los niños  creyentes participen en los oficios religiosos, pues su oración es grata a los oídos de Dios y siempre los escucha. Que lleve una flor como regalo o un cirio como signo de recuerdo, que sepa que se le toma en serio su presencia en cada Santa Misa y ceremonia.

Debemos recordar que los primeros en reconocer a Jesús fueron los niños en Jerusalén, por lo que también, ellos no dejarán de reconocer el camino de la muerte de un ser querido como el regreso de cada uno hacia Dios para siempre.

“La vida fue dada para buscar a Dios, la muerte para encontrarlo, la eternidad para poseerlo” (San Alberto Hurtado Cruchaga).



Padre Jaime Herrera González
Capellán  Saint  Peter’s School


                       

jueves, 30 de julio de 2015

Es el amor de Cristo el que nos urge en el apostolado

HOMILÍA  JUEVES / SEMANA DÉCIMO SÉPTIMA / TIEMPO ORDINARIO / CICLO “B”.
1.        “Moisés hizo todo conforme a lo que Dios le había mandado”. (Éxodo XL, 16)


En una oportunidad transité el tradicional puente de Brooklyn en sus casi dos kilómetros de largo. Estando allí da la impresión que pasa el mundo de un lado a otro: razas, idiomas, creencias, y culturas. Todo en el lugar parece deambular. Seguramente, si nos detenemos a conversar con los peatones sobre religión encontraremos múltiples respuestas, las cuales confluirán en una visión de un ser superior, que “más o menos” dirige el universo, en tanto que,  respecto de la vida moral no faltará un cierto denominador común de “haz el bien y evita el mal” (Salmo XXXIV, 14).  Mas, si profundizamos en lo que realmente se cree llegaremos a la conclusión  que lo que caracteriza la vida del católico fue, es y será la expectación por la segunda venida de Cristo, tal como Él lo anunció y como lo profesamos en el rezo del Credo: “y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin”.
Hoy, esperamos lo que tenemos, mañana, tendremos lo que esperamos. La expectación por la venida del Mesías tuvo su respuesta en el silencio de un portal en Belén, sin gritos, sin trompetas, sin más celebración que la de las miradas llenas de afecto de los padres hacia su único Hijo y de Éste agradecido hacia sus padres. Pasó largo tiempo para que se cumpliera la Escritura: “Dios envió al Salvador del mundo” (San Juan III, 17)  y lo hizo mostrándose “envuelto en pañales” (San Lucas II, 12).
El Evangelista San Juan, en el prólogo de su relato señala: “Vino a los suyos y los suyos no lo reconocieron” (San Juan I, 11). El Señor resucitado y glorificado vendrá pasado el tiempo de la Iglesia a juzgar a los vivos y a los muertos, para lo cual, desde ya nos  preparamos teniendo la certeza que su venida es inminente en el sentido del bien que esperamos y de la insignificancia de lo que es cada uno de nosotros. ¿Qué representa el tiempo que vivimos en relación a la historia del universo?
Desde hace siglos el hombre ha pretendido suplantar el protagonismo de Dios, la creatura aparece ahora rivalizando con su Divino Creador. Si el primer pecado fue que el hombre quiso ser como un Dios, ahora ese hombre pretende enfrentarse con su Dios creyendo ser un dios.
Si muchas veces podemos decir: “El tiempo pasa volando”, con mayor razón lo afirmamos respecto de nuestro camino recorrido, en el tiempo que hasta la fecha Dios nos ha regalado…si hacemos una línea del tiempo y colocamos los diversos hitos de nuestra vida, veremos que ha pasado realmente “el tiempo volando” y que, en realidad, vista la historia del mundo resulta mínimo el tiempo que viviremos.

2.        “Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre”. (Salmo LXXXV, 54).
En la actualidad muchos hablan del mundo como una “aldea global”, en virtud que los tiempos y distancias parecen haberse abreviado notablemente. Por cierto, el hogar adquiere un ámbito más universal, en tanto que,  el universo parece revestirse de las características que antaño reservamos exclusivamente a una realidad doméstica. Por esto, la Iglesia inserta “en el mundo sin ser del mundo” (San Juan XV, 19), nos exhorta a abrir de par en par las puertas de corazón, de nuestra vida, de nuestro ser, al amor de Dios, punto de inicio y llegada de todo cuanto existe.
San Pablo nos recuerda que “la caridad de Cristo nos urge” (2 Corintios V, 14) es decir, nos apremia procurar transmitir la misericordia de Dios al mundo, pues, en vistas a su advenimiento en la Parusía, la vivencia de la caridad constituye un signo y un anticipo de su presencia.
Por esto, diremos que nadie vive más actualizadamente que aquel que procura hacer del amor de Dios el inicio de sus palabras, el impulso de sus acciones y el origen de sus sentimientos, a la vez que,  el procurar hacer vida el mandamiento de oro de Jesús nos lleva a ser verdaderamente fermentos de un progreso humano que sólo perdura si va de la mano con la verdad y el bien.
En cambio, los que viven sacando a Dios de la sociedad, y promoviendo una cultura agnóstica,  son retrógrados porque pretenden una vida humana prehistórica donde el deseo y el instinto tienen según ellos la última palabra en la vida humana. Y, no es así. ¡Somos más que instintos! Hay un alma que nos permite buscar, encontrar y vivir según el querer de Dios, que nos permite mirar el cumplimiento de su voluntad como el verdadero camino para nuestra realización. Jóvenes: ¿Quieren ser libres? Amen a Dios… ¿Desean que otros sean libres? Muéstrenles a Aquel que dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (San Juan XIV, 6).
3.       “Es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases”. (San Mateo XIII, 47).
En sólo un versículo nuestro Señor nos enseña hoy una hermosa parábola, en la cual nos invita a descubrir dónde debe mostrarse ese amor que hemos descubierto y que Dios nos ha revelado inmerecidamente.  
Entonces, nuevamente nuestro corazón retorna a Belén. Allí Dios tendió la mano a toda la humanidad. La red del amor de Dios se abrió para abrazar a todos, para llamar a todos y para ofrecer a todos una nueva vida en Jesucristo quien es la palabra definitiva del Padre. Ese día aconteció algo maravilloso, que nos lo dice el Santo que la Iglesia honra en este día: “Aquel primer Adán fue plasmado del barro deleznable; el ultimo Adán se formó en las entrañas preciosas de la Virgen. En aquel, la tierra se convierte en carne; en Éste, la carne llega a ser Dios” (San Pedro Crisólogo, Sermón CVII).
a). En primer lugar, la red fue hecha para recoger, es lo propio. Una red que deja pasar no sirve. Nuestra Iglesia sirve en la medida que acoge.  Cultivemos una comunidad de “bienvenidas” más que de “despedidas”. Sed más “soñadores” que “historiadores”, animándose mutuamente a impulsar nuevos proyectos, mejores iniciativas para ver como todo puede mejorar según el querer de Dios.
b). En segundo lugar,  la red no puede quedarse a la orilla, sino que  debe se debe ir mar adentro. Sólo en las aguas profundas se hecha la red. No es una frágil malla que capta los peces de orilla, sino que apunta a la generosidad de los frutos insertos en las aguas más profundas. ¡Duc in altum! (San Lucas V, 4).
c). En tercer lugar, la red se lanza en el mar. La Iglesia está presente en el mundo. Es parte del mundo pero no le pertenece al mundo ni es esclava de él, para dejarse seducir como una veleta por las simples brisas, ni para presentarse como una mendiga de verdades y novedades. Nuestra vida de apostolado tiene como ejemplo la respuesta de Simón Pedro en medio de la pesca infructuosa: “Por tu palabra Señor echaré nuevamente las redes” (San Lucas V, 4-6), a pesar del cansancio, de la fatiga, de la incomprensión y la aparente esterilidad de nuestro emprendimiento apostólico. La orden fue dada por Jesús, es su pesca, en la cual estamos llamados a servir. No nos adueñemos del apostolado,  que el único Jefe es el Señor. ¡A Él nos debemos!

d). En cuarto lugar, la red recoge toda clase de peces: en la Iglesia,  a la cual pertenecen los que han recibido el sacramento del bautismo,  encontramos “toda clases de peces”. Compartir la fe es el imperativo que permite convivir con diferentes personalidades, y culturas. Aunque diferentes, permanece sobre toda fuerza y debilidad, la unidad que nace desde el vínculo de la fe.
Como en toda obra de Cristo, desde Caná de Galilea  al Cenáculo en Pentecostés, la presencia de nuestra Madre Santísima, no es algo cosmético ni circundante en el devenir de la única Iglesia fundada por Jesucristo, sino que la devoción a la Virgen es inherente a nuestra fe católica, de tal manera que nuestra vida entera está llamada a ser una constante entrega, un permanente “hágase” que nos lleve a decir a toda hora y en cualquier lugar: ¡Si a Cristo…Si a su Iglesia…Si a la Virgen María!
¡Viva Cristo Rey!
          
Pbro. Jaime Herrera González, Cura Párroco de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro


viernes, 24 de abril de 2015

Misa Colegio 2015


Carta a los Apoderados de Primera Comunión - Programa de Primera Comunión 2015



Estimados Padre y Madre,
Presente. 
                            En Viña del Mar, a Jueves 16 de Abril del 2015. Jubileo de la Redención.
De nuestra consideración,
                                               En medio de la celebración de la Pascua de Resurrección, y en camino al Jubileo de la Misericordia al que el Romano Pontífice nos ha convocado, me dirijo a Uds. con el fin de  hacer extensiva la invitación a participar de la Catequesis de Primera Comunión a su hijo (a), durante el año en curso, tal como ha sido la práctica de nuestro Colegio en los últimos cincuenta años.
                                               El Catecismo está abierto para todos los alumnos del Colegio, que cursando Cuarto año Básico, y cumplidos más de diez años, deseen recibir el sacramento de la Santísima Eucaristía en la Primera Comunión, a través de una preparación que reviste un carácter específico del ámbito educativo, diferente por cierto, al que se imparte en parroquias y movimientos laicales de la Iglesia,
Catecismo de Abril a Diciembre: Los alumnos del Colegio pueden acceder a diversas modalidades coadyuvantes en la formación moral y espiritual como Talleres y Escuelas para Padres, en virtud de poder contar con la asistencia diaria de los niños.  Los alumnos participarán en una clase semanal, con un programa propio de temas especialmente preparado para ellos y sus padres, los cuales están vivamente invitados a participar en el horario propuesto.
Aprender acompañados: Los padres están llamados a ser verdaderos “intérpretes del amor de Dios” para sus hijos, por ello resulta fundamental el testimonio y cercanía de ellos para el mejor crecimiento en la Fe. Ninguna persona ni institución por antigua y de excelencia que sea, puede suplir el papel que los padres de familia tienen respecto de la educación religiosa de sus hijos.
Aprender compartiendo: No basta tener la cercanía, es necesario avanzar por el mismo camino en el plano de la Fe, lo cual resulta imprescindible para la maduración de la Fe de cada niño, el cual al constatar que sus padres le acompañan verifica, además, que durante el tiempo de catequesis también sus padres dan la importancia debida a Dios en sus vidas.  
Todos llamados a aprender: En la vida parroquial el criterio de pertenencia lo da la habitabilidad y cercanía, en el caso de los movimientos laicales, lo confiere la aceptación a un determinado programa de vida y espiritualidad de grupo, en cambio, en el Colegio se da una rica diversidad de origen, de historia familiar, de cultura y nacionalidad, que le permiten a los alumnos prepararse más integralmente ante una sociedad que presenta múltiples desafíos para la vivencia de los creyentes.                                         
Aprender en síntesis: Nuestro Colegio, atento a las realidades espirituales de los fieles, procurando facilitar la más temprana participación en la vida sacramental de sus alumnos, permite que un período acotado, e igualmente intenso, puedan prepararse convenientemente a la recepción del Misterio de la Fe, como es la Santísima Eucaristía. Una catequesis impartida en menos tiempo implica intensidad y capacidad de síntesis, no ligereza ni liviandad.
Los criterios citados, nos exhortan a impartir la modalidad de Catequesis Familiar adecuada al horario de los padres de familia, para lo cual les solicitamos el compromiso de asumir la asistencia como algo necesario, procurando responde adecuadamente tanto a las celebraciones litúrgicas de cada mes, como a los Talleres de Catequesis Familiar programados.
La Primera Comunión está programada para el día sábado 5 de Diciembre, a las 10:00 A.M. como culminación del Mes de María e inicio del Jubileo de la Redención, a realizarse en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Avenida Libertad Nº 245 de Viña del Mar. Los Talleres de Catecismo para los Padres y Madres de Familia se iniciarán el martes 21 de Abril a las 19:00 P.M. en la sala Nº 1 el Colegio y se extenderán hasta el martes 24 de Noviembre. Es importante destacar que la hora de inicio estará en directa relación con la hora de término…!partir a la hora, para terminar a la hora! En caso de lluvia la Catequesis Familiar no se suspenderá.
De la misma manera, tendremos las celebraciones que la Comisión Nacional de Catecismo recomienda: La “Entrega del Catecismo” (Domingo 26 de Abril); “Entrega del Decálogo y de las Bienaventuranzas” (Domingo 31 de Mayo);  “Entrega del Nuevo Testamento” (Domingo 30 de Agosto); “Entrega del Padre Nuestro” (Domingo 30 de Octubre), “Entrega del Santísimo Rosario” (Domingo 22 de Noviembre).
En tanto, tendremos una Liturgia Penitencial para los niños y otra para los padres de familia, y una peregrinación al Santuario de Santa Teresa de Los Andes, la cual se realiza desde el año 1998 con los alumnos de Primera Comunión y sus familias.
En consecuencia. Todas las actividades programadas de Catequesis Familiar, sólo pueden tener un resultado favorable, real y eficaz, si acaso durante el transcurso del año, los padres de familia se esfuerzan en cumplir el deber de santificar el da del señor, que es el Domingo, con la asistencia y participación en la Santa Misa, pues la experiencia enseña que aquellos niños que vea a sus padres acudir gozosos a cada celebración, se sentirán movidos a imitarlos.
Sin otro particular, se despide con afecto. Dios Guarde a Uds, y familia,
Pbro. Jaime Herrera González,

Capellán Saint Peter’s School.


PROGRAMA DE PRIMERA COMUNION SAINT PETER’S SCHOOL  AÑO 2015
"Padre, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (San Juan XVII ,3). "Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Timoteo II, 3-4). "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hechos de los Apóstoles  IV, 12), sino el nombre de Jesús.
La Catequesis, en cuanto educación en la fe y transmisión orgánica y sistemática de la doctrina cristiana, ha sido considerada por nuestra Iglesia como una de las tareas principales. En la Catequesis lo que se transmite es la enseñanza de Jesucristo, la Verdad que Él es. “Así pues hay que decir que, en la Catequesis, lo que se enseña es a Cristo, el Verbo Encarnado e Hijo de Dios y todo lo demás en la medida en que se refiera a Él; el único que enseña es Cristo y cualquier otro lo hace en cuanto portavoz suyo… la única preocupación debe ser la de comunicar la doctrina y la vida de Jesús, llevando a todos a la íntima comunión con Él” (Catechesis Tradendae, Nº 5).

PRIMER SEMESTRE:

“Aproximación, Fundamentos y síntesis de la Fe (Credo Apostólico). Se inicia en el conocimiento de Jesucristo para que lo busquen, lo encuentro y vivan con Él (Comunión de deseo).

ABRIL: MES DE ORACIÓN POR LA FE.
Martes 20 de Abril: Taller Iº: “Creo en Dios”.
Domingo 26 de Abril: Santa Misa y Entrega del Libro de Catecismo a los niños. 18:30.
Martes 28 de Abril. Taller IIº: “La Sagrada Escritura”.

MAYO: MES DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES.
Martes 05 de Mayo: Taller IIIº “Jesucristo, Redentor del Universo”.
Martes 12 de Mayo: “Milagros. Parábolas y discursos de Jesús”.
Martes 19 de Mayo: Vacaciones  Primer Trimestre.
Martes 26 de Mayo: Taller IVº: “El Espíritu Santo, Alma del alma y Alma de la Iglesia”.
Domingo 31 de Mayo: Santa Misa y entrega Decálogo y Bienaventuranzas. 18:30 PM.


JUNIO: MES DE ORACIÓN POR LA IGLESIA.

Martes  08 de Junio: Taller Vº: “Fundación de la Iglesia”. Origen y Misión.
Martes  15 de Junio: Taller VIº: “La  Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica”.
Martes 22 de Junio: Taller VIIº: “Síntesis de Historia de la Iglesia”. Cristo e Iglesia.
Martes 29 de Junio: Feriado Religioso Día del Pontificado Romano. (No hay catequesis).

JULIO: MES DE ORACION POR CONVERSIÓN DEL MUNDO.

Martes 07 de Julio: Taller  VIIIº: “Dogmas de La Virgen María” y devoción mariana.
Martes 14 de Julio: Vacaciones de Invierno. (No hay catequesis).
Martes 21 de Julio: Vacaciones de Invierno. (No hay catequesis).
Martes 28 de Julio: Taller IXº: “Las Postrimerías: Cielo, Infierno y Purgatorio”.

SEGUNDO SEMESTRE:

“Centrado en Jesucristo, se profundiza en los sacramentos como fuente de la gracia. Luego, se presentan los mandamientos de Dios y de la Iglesia, para procurar actuar según la voluntad de Dios, de acuerdo a la condición bautismal como hijos de Dios. Varios talleres se dedican a la preparación inmediata de la recepción de la Sagrada Comunión, de manera que puedan acercarse al sacramento bien dispuesto y preparado”. (Comunión sacramental).

AGOSTO: MES DE LA CARIDAD FRATERNA.
Martes 04 de Agosto: Taller Xº: “Las obras de Misericordia Espirituales y Corporales”.
Martes 11 de Agosto: Taller XIº: “Los Diez Mandamientos y las Bienaventuranzas”.
Martes 18 de Agosto: Taller XIIº: “Amar a Dios”, “Jurar por Dios” “Día del Señor”.
Martes 25 de Agosto.: Taller XIIº: “Amor a los Padres”, “Familia futuro del mundo”.
Domingo 30 de agosto: Santa Misa y Entrega del Nuevo Testamento. 18:30 PM. 

SEPTIEMBRE: MES DE LA SANTA BIBLIA.
Martes 01 de Septiembre: Taller XIIIº: “La vida como Don de Dios”.
Martes 08 de Septiembre: Taller XIVº: “Santidad en alma y cuerpo”.
Martes 15 de Septiembre: Vacaciones de Fiestas Patrias
Domingo 27  de Septiembre: Procesión Virgen de Carmen y Santa Misa. 16:00 PM.
Martes 29 de Septiembre: Taller XVº: “Mandamientos de la Iglesia Santa”.

OCTUBRE: MES DE LA FAMILIA.
Martes 06 de Octubre: Taller XVIº: Sacramento del Bautismo.
Martes 13 de Octubre: Taller XVIIº: Sacramento de la Confirmación.
Martes 20 de Octubre: Taller XVIIIIº: Sacramento de la Confesión.
Domingo 25 de Octubre: Santa Misa y Entrega del Padre Nuestro. 18:30 PM.
Martes 27 de Octubre: Taller XIXº: Sacramento del Orden Sacerdotal. Vocaciones.

NOVIEMBRE: MES DE LA VIRGEN MARÍA.
Martes 03 de Noviembre: Taller XXº: Sacramento de la Extremaunción.
Martes 10 de Noviembre: Taller XXIº: Sacramento de la Eucaristía (1ª Parte).
Martes 17 de Noviembre: Taller XXIIº: Sacramento de la Eucaristía (2ª Parte).
Domingo 22 de noviembre: Santa Misa y entrega del Santísimo Rosario 18:30 PM.
Martes 24 de Noviembre: Taller XXIIIº: Sacramento de la Eucaristía (3ª Parte).

DICIEMBRE: ESPERANDO EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO.
Sábado 5 de Diciembre: Santa Misa de Primera Comunión (Parroquia Virgen del Carmen Viña del Mar: 10:00 AM).
23 talleres; Asistencia mínima del 75%.
2 semanas confesión padres y familiares y 2 ensayos de ceremonia en el templo.
6 Celebraciones de la Misa Dominical en el Colegio (en la Pérgola a las 18:30 AM).



lunes, 16 de marzo de 2015

UNA PASTORAL FAMILIAR DESDE EL SANTO ROSARIO


  CHARLA  A  PADRES  DE  FAMILIA    /    MARZO  DEL  2015.




En tiempo de verano las familias suelen salir a pasear en vehículo a lugares lejanos. Muchas veces a lugares desconocidos, por lo que se requiere de una hoja de ruta para llegar al destino deseado. De pronto, surgen tantas opiniones como pasajeros del auto van, respecto del mejor camino a seguir: unos proponen el camino más bonito, otros el que nadie haya hecho y parece más desconocido, a otros proponen seguir por donde va más gente van.  Finalmente, nos damos cuenta que ninguno de esos caminos propuestos nos conducía hacia donde queríamos llegar. Y, no llegar a destino es como no haber salido.


Pasa algo semejante con el Santo Rosario. Es un camino seguro, pero nuestros pastoralistas muchas veces promocionan “nuevos”,  “atractivos” y “masivos” caminos para la pastoral familiar los cuales -finalmente- no logran aterrizar porque nunca lograron despegar.
El rezo del Santo Rosario es eficaz para mantener la unidad de las comunidades, y de la familia, tal como lo recordaba años atrás por las calles del mundo el Padre Peython: “Familia que reza unida permanece unida”. Esa unidad fundamental nace de la fe, la única realidad que es capaz de remover los vicios y sostener los hábitos en orden a mantenerla en los momentos de mayor necesidad.
Tanto el rezo del Santo Rosario cuanto la devoción al Sagrado Corazón de Jesús tienen su origen en el Evangelio pues, es el mismo Cristo quien nos habló desde su Corazón al que debemos esforzarnos en imitar: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.
En efecto,  una vez que el Señor resucita exhortó al Apóstol  Tomás diciendo: “Hunde tu mano en mi costado (corazón), no seas incrédulo sino creyente”. Hay una vinculación dada por Jesús entre “creer” y “contemplar su corazón”, por ello,  entendemos esta devoción de la Iglesia no como una instancia separada de la piedad personal sino como un camino de Iglesia para fortalecer nuestra debilitada fe, de manera especial,  en tiempos en que nuestra Iglesia enfrenta múltiples desafíos, los cuales sólo por el camino seguido desde un instante de su fundación en el Calvario  lograremos sobrellevarlo.
En la década del Sesenta, impregnada de las consecuencias de dos grandes conflictos mundiales,  los precursores de la denominada “Iglesia joven”  unieron sus voces a la alzada por un cineasta que hizo un film titulado: “Ya no basta con rezar”,  mediante el cual se hacía participe de las ideas de los grupos de sacerdotes obreros nacidos en Marsella en aquellos años. El fin era claro: pretendían posponer la oración como algo intrascendente olvidando la experiencia de la Iglesia en su viva Tradición: “Ora et Labora” (San Benito).


Muchas veces hemos escuchado que el único episodio de la infancia de Jesús  fue cuando permaneció en el templo, lo cual no sólo nos lleva a pensar que estaba “enseñando” sino también, ha de haber orado, ya que resulta algo evidente si consideramos que fue un signo reconocible a lo largo de toda su vida pública, el hacer oración.
Entonces, entendemos por qué Nuestro Señor colocaría a los más pequeños como ejemplo de perfección, a la cual,  no se puede llegar sin mantener un acrecentado espíritu de oración. “Dejad que los niños vengan a mí, no lo impidáis, pues de lo que son como ellos es el Reino de los Cielos”. Al momento de ingresar a Jerusalén, y ante el reconocimiento y palabras que le decían los niños Jesús dijo: “Si ellos no lo hacen las piedras gritarán”.


Teresa de Liseaux entendió este camino, por esto nos  habla de la infancia espiritual, realidad que para algunos son niñerías. Rezar es algo inherente a la condición de bautizados. Acaso, ¿no lo hizo Jesús frecuentemente en su vida adulta? ¿No lo hace la inmensa mayoría de las personas a lo largo de toda su vida?
Por lo tanto,  sostener que el acto de depositar toda la confianza en rezar son niñerías es no tener idea  de nada. Si acaso una parroquia es comunidad de creyentes, resulta fundamental que sea igualmente una comunidad de orantes.  ¡El que cree reza!  ¡El termómetro de la vida católica es el grado de oración personal!
La tentación de vincular la adultez con abandonar la oración está más allá de las fronteras de los creyentes. Para nosotros el poder rezar el rosario en familia es algo que resulta: posible, necesario eficaz,  y gratis.
Posiblemente, desde una perspectiva de restauración podríamos invitar a retomar esta devoción, pero olvidaríamos con ello que se trata de un acto de piedad tan arraigado que no se necesita “restaurar” sino que invita –más bien-  a sumarse en esta plegaria incesante que ciertamente,  no ha declinado en época alguna al interior de los hogares, toda vez que si eventualmente podemos dejar de comulgar a causa de tener conciencia de haber cometido un pecado mortal, tenemos la convicción  que nunca el Cielo está cerrado para aquel que se arrepiente, a la vez que nunca el Corazón maternal de María Santísima deja de escuchar las plegarias incesantes que se elevan con el Santo Rosario, más aun cuando éste, se reza en familia, y particularmente por  los niños y jóvenes.
El Santo Rosario es la meditación de los misterios principales de la vida de Jesús en relación con la Virgen María, ya que,  implica un recuerdo de cada uno de ellos desde la mirada de quien más cerca está de Jesús en el Cielo y que puede, por lo tanto, interceder `poderosamente para obtener cualquier gracia que nuestra alma precise para alcanzar la salvación. Recordemos siempre: ¡Nada niega Jesús a su Madre! ¡Nada niega la Virgen sus hijos que claman con el Santo Rosario!
Como católicos hemos de considerar el hecho que los Sumos Pontífices se han referido extensa y frecuentemente al Santo Rosario, y que su rezo ha sido  parte de su vida cotidiana. Es una plegaria actual que permite sintonizar con la realidad de lo que vive la Iglesia hoy.


Desde hace un tiempo, una vez a la  semana, junto a un grupo de matrimonios, nos reunimos para rezar el Santo Rosario. Lo hacemos de manera itineraria,  en una casa distinta cada vez, y se hace meditando detenidamente el Ave María. Al inicio de cada misterio, cada familia expone sus necesidades y gratitudes, las cuales forman parte de un proyecto de plegaria común desde ese momento a lo largo de toda la semana. En tanto que el sacerdote concluye con la bendición de los presentes y del hogar.
Esto ha hecho que los hijos perciban el rezo de Santo Rosario como algo positivo, edificante el que sus padres junto a varios otros recen en sus casas, llegando a ser un día que se espera con alegría cuanto le corresponde a cada hogar. Se revive con ello el espíritu cercano, acogedor, y familiar de los primeros cristianos cuya piedad sin duda fue un destello de lo que el Santo Evangelio dice: “María presidia la oración” “estaba con ellos”. Con el Santo Rosario familiarmente rezado se vincula la realidad anhelada por muchos cristianos de cercanía con el hecho se ser causa común con la jerarquía, cuya cabeza visible que es el Santo Padre, la tiene como su oración predilecta.
Ante el desafío de procurar el desarrollo de una pastoral familiar en nuestras parroquias, muchas veces destinamos largas horas a programaciones, esquemas, evaluaciones, proyectos, olvidando el recurso esencial que está a la mano de todos y que hace siglos mantiene la fe del comunidades y hogares: el rezo en familia del Rosario…Familia que reza unida, permanece unida.
Cada día que pasa, tenemos la certeza que, en el pasado, en el presente y en futuro,  para el mayor progreso de la vida humana  no basta con no rezar.
       




sábado, 14 de marzo de 2015

Bendición inicio año escolar Saint Peter's School año 2015

“NO SE PREOCUPE, ESTÁ JESÚS”

                        

¿Quién abre, quién celebra, quién barre, quién riega, quién prende las velas, quién cuida la mascota?. Y, luego como una cadenciosa recitación: “¿cerraron, pusieron candado, apagaron, guardaron, limpiaron, colocaron agua bendita en las pilas de acceso? Es la preocupación que tenía previo a la intervención a la cadera que tuve hace dos semanas  atrás. Es lógico: veinte años como permanente Cura Párroco crean una vinculación real de  espiritual hacia los fieles que frecuentan la Parroquia, y que suelen con respeto denominarme “Padre”. Esa paternidad se extiende –también- hacia  aquellos que un día están llamados a encontrarla y eventualmente, no faltará quien está llamado a reencontrarla.
De esto conversaba mientras estaba hospitalizado. Casi como un lamento dije: ¿Quién estará en la Parroquia?...Si han quedado solos, porque al no haber vocaciones ningún sacerdote puede reemplazar en los oficios diarios, especialmente en este mes que la mayoría del clero está de vacaciones.  De pronto,  la voz de un monaguillo que junto a su madre vino a visitarme me dijo seriamente: “No se preocupe, está Jesús”.
“Quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta” escribía sabiamente Santa Teresa de los Andes, cuyo Vº Centenario de Natalicio celebramos este año. Por otra parte, nuestro Señor en la Ultima Cena sentenció: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Entonces, muy claramente razonamos con el salmista: “Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros?”.
Las preocupaciones son importantes, las ocupaciones también. Pero, lo decisivo es depositar nuestra confianza en el Señor, y abandonarnos a los caminos que Él nos proponga por los medios que Él tenga bien a usar. Desde los ángeles de la guarda que tienen su misión, pasando por aquellos a quienes confía nuestras instituciones y comunidades, pasando por la gracia que el Señor enciende en el alma de quienes forman parte de cada comunidad.
A la luz de la fe, tras esas “iniciativas” y  “buena voluntad”  el Señor cuida su Casa, y vela por el alma de cada uno de los que se cobijan bajo ese hogar. Y, es verdad: ¡Allí está Jesús!, mirando, velando, intercediendo, por lo que le pertenece en plenitud, y sobre lo cual ejerce su realeza, a la cual, anualmente no dejamos de consagrarnos en la Festividad  Sagrado Corazón y para la solemnidad de Cristo Rey del Universo.
Al inicio de este nuevo Año Educativo, contando con la presencia numerosa de los padres y familiares de los alumnos de nuestro Colegio, los invitamos a participar en esta misma confianza, pues, por medio de su Palabra diremos: ¡Aquí está Jesús! Y la medida para tratar a cada uno de los niños y jóvenes ha de ser la que usaban los padres de Jesús, San José Custodio y María Santísima. ¡Sabían a quién cuidaban, querían y acompañaban!
Todos somos testigos que enfrentamos “tiempos nuevos”, que ameritan una respuesta. Esta puede ser la de dejarse doblegar por la inercia de los ideales transados con el modernismo, vale decir,  flotar como la espuma sobre las olas y no frenar su avance,  sino sumarse a él.
Pero, está también la de procurar apoyarnos en aquellas realidades instituciones que tengan una base suficientes para enfrentar el tsunami secularizador en el que los creyentes nos vemos envueltos. Lo vimos hace unos días, cómo un espontaneo camarógrafo apoyado en un cartel metálico logró filmar y sobrevivir al maremoto de febrero del 2010. ¡Un cartel lo salvó!  
¿Dónde apoyarnos nosotros al momento de impartir una sana educación a las nuevas generaciones? La respuesta es evidente: Primero, sobre Dios que no falla. El mismo se ha dado a conocer como la roca sobre la cual nos podemos apoyar. Las personas cabían, los pueblos cambian, la geografía cambia, entonces ¿Todo cambia? No, Dios permanece inmutable siempre, por eso nos da la seguridad de que siguiendo sus enseñanzas, sus mandamientos y viviendo con el auxilio de su gracia dada en los sacramentos obtendremos la luz y la fuerza necesaria para vencer las adversidades y los tiempos de crisis que eventualmente puedan surgir a lo largo de nuestra vida.
En segundo lugar, hemos de apoyarnos en la familia: “El futuro del mundo pasa por la familia”, recordaba el Papa Juan Pablo II, precisamente en nuestra ciudad de Viña del Mar. Ese mensaje permanece plenamente vigente en nuestros días, porque la realidad e importancia de la vida familiar no depende de lo que se dice de ella sino de lo que ella es. De la misma manera que una estrella no deja de existir porque nosotros no la veamos ni una piedra preciosa pierde su valor porque no ha sido aún descubierta, la familia vale por lo que es, es decir, intérprete del amor de Dios. Por tanto, los padres no delegan la obligación de educar a sus hijos sino que participan junto al Colegio de esa tarea. Es verdad, los padres de familia no pueden venir a clases con sus hijos, pero nada impide que a cualquier hora del día puedan unirse a ellos por el poderoso vínculo de la oración. Con pequeñas jaculatorias dirigidas al Cielo como una flecha punzante cada padre y madre dirá por sus hijos a Dios: Señor haz que aprenda, Señor haz que sea paciente; señor dale fortaleza; Señor llénalo de pureza; Señor hazlo buen amigo.
En tercer lugar, es necesario confiar en el Colegio al cual se ha optado libremente. De esto sabemos,  por los largos 97 años de experiencia, por la preparación y esfuerzo implementado por el personal del establecimiento, cada uno de los cuales tiene un rol imprescindible para la buena educación de los niños y jóvenes. ¡Nadie está de más y nadie sobra! Por esto, si la familia es la primera educadora de sus hijos, entonces, no dejará de mostrar su compromiso, respeto, proactividad, cariño y fidelidad por el proyecto educativo del Colegio, el cual,  es implementado por medio de cada uno de los miembros del Saint Peter’s School. Imploremos a Dios Nuestro Padre como Cristo nos enseñó. Amén



viernes, 19 de diciembre de 2014

Una Comunidad que camina hacia Belén

                                                 



  HOMILÍA  LITURGIA  NAVIDAD  SAINT  PETER’S  SCHOOL  2014.
La tradicional Novena al Niño Dios que celebramos en nuestros templos y colegios, tuene su origen en cómo la piedad popular ha leído la vida litúrgica de nuestra Iglesia con la fidelidad de su participación. Por cierto, sabemos que el amor crece amando, la oración, rezando,  y la piedad se fortalece siendo piadosos.
Así, desde el Siglo VII al interior de los conventos se comenzó a rezar las denominadas “Antífonas de Adviento”, usadas en el Breviario en el rezo de vísperas de los últimos días antes de Nochebuena. También, se les llama las “antífonas Oh” porque así comienza cada una de las siete que son.
Cada una nos entrega una denominación de los atributos de Jesús: Sabiduría, Adonai, Raíz de Jesé, Llave de David; Amanecer, Rey de las Naciones, Dios con nosotros. Si tomamos cada palabra en la legua latina y leemos d manera invertida se junta el acróstico de “Ero Cras” que significa: “Mañana vendré” lo cual nos hace ver que por medio de estas jaculatorias en honor a los nombres de Jesús no sólo crecemos en preparación sino que nos acercan gradualmente al misterio de la Natividad de Aquel que fue anunciado y ahora es reconocido. (O Sapientia; O Adonai; O Radix Jesse; O Clavis David; O Oriens; O Rex Gentium; O Emmanuel).
kSigamos esta meditación recitando en nuestra alma cada una de las antífonas:
1.      “Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín; y ordenándolo todo con firmeza y suavidad: ven y muéstranos el camino de la salvación”.
La Sabiduría es un don que con el tiempo se aprecia y calibra debidamente. Cuando somos niños y jóvenes, pensamos que la sabiduría es fruto de la experiencia, y que se posee solo por un tiempo transcurrido. Mas, el contacto con las personas nos enseña que la sabiduría se puede poseer tempranamente, como lo constatamos en la vida de tantos niños que han sido elevados a los altares como santos y beatos como de aquellos cuyas virtudes han alcanzado una plenitud de heroísmo.
Siempre me llama la atención y no deja de conmoverme la piedad con la que los niños rezan. Lo hacen con tal seguridad, que les basta decir: “ya se lo pedí a Dios”…”ya recé”, para quedar totalmente en paz y felices. ¿De dónde surge esa convicción? ¿Cuál es el origen de la paz interior que anida en la pureza del alma infantil? De aquella confianza que Jesús avaló en los más pequeños, y que les hacia poseedores de una sabiduría notable: “Si no os hacéis como niños no entrareis en el Reino de los Cielos”.

2.      “Oh Adonai, Pastor de la Casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente, y en el Sinaí le diste tu ley: ven a librarnos con el poder de tu brazo”.
En la antigüedad era tan respetado el santo nombre de Dios que se recurría a otras denominaciones, que destacaban los distintos atributos divinos. El Señorío de Dios se revela como un Buen Pastor que camina junto a su rebaño: no se adelanta ni se retrasa, ni va por el costado, está en medio de ellos. Muchas imágenes del medievo católico nos muestran cómo prodigiosamente la figura del recién nacido ilumina cada uno de los rostros y realidades de aquella gruta ubicada en las afueras de Belén. Nada escapa a su luz, como nada queda al margen de la mirada de Dios y de su cuidado providencial. Esto nos lleva a entender que,  en toda labor educativa que emprendemos, no se sirve a un aspecto de la vida de los niños y jóvenes,  sino que se apunta a su formación integral, la cual involucra, desde ya y sobre todo,  la necesaria dimensión trascendente y espiritual. Los valores, la vida espiritual, y los principios morales forman parte de Jesús, el Buen Pastor de nuestras almas, en esta Noche Santa que viene.
3.      “Oh Renuevo de Jessé, que alzas como un signo para los pueblos; ante quien los reyes enmudecen, y cuyo auxilio imploran las naciones: ven a liberarnos, no tardes más”.
El renuevo, es un brote pequeño que sale desde un tronco principal. En él esta como condensado misteriosamente el germen de una vida nueva. Ver luego de un otoño e invierno crudo cómo surgen los brotes de los árboles que parecían secos llena de esperanza al agricultor de nuestros campos. De manera semejante, nos llenamos de esperanza cristiana al participar del nacimiento de Jesús, que nos trae la salvación del mundo. A lo largo de la vida y de un año, cuyo fin se avecina, no faltan inviernos que hacen pensar, por su crudeza que todo está acabado y nada puede cambiar. La venida de cristo al mundo nos recuerda que Dios, por medio de su Hijo Unigénito puede hacer siempre nuevas todas las cosas, por estériles que hayan sido los resultados. Recordemos: ¡Dios tiene en todo la última palabra! Y para El no existe lo imposible, por ello, el Brote de Jesé hace enmudecer las sequedades espirituales que esterilizan a quien perdido la esperanza.
4.      “Oh Llave de David y cetro de la casa de Israel; que abres y nadie puede cerrar; cierras y nadie puede abrir: ven y libera a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte”
La llave nos sirve para asegurar y para acceder a un lugar determinado. Si quiero evitar que entren delincuentes a mi hogar coloco llave; si deseo ingresar a mi hogar, donde encuentro a mi familia, utilizo una llave. Jesús es la llave que nos conduce a su Padre y nos permite, que debidamente arrepentidos de nuestros pecados, podamos entrar al Reino de Dios de una vez para siempre. Ahora bien, ese Niño Santo que nacerá nos invita a contemplar el misterio insondable de su presencia haciendo una plegaria llena de confianza y de perseverancia. La oración es fundamental para crecer interiormente, por esto ha sido definida por San Agustín de Hipona como “la llave de Cielo”, que abre las compuertas de la gracia de Dios y nos asegura el auxilio eficaz de la bendición de Dios, que siempre llega más lejos de lo que hemos implorado.
5.      “Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia: ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sobra de muerte”.
Quienes vivimos en esta hermosa ciudad de Viña del Mar y Valparaíso valoramos de manera especial el atardecer. ¿Quién no se ha detenido unos momentos a mirar el horizonte al caer el día? Pues bien, cuando el sol parece caer en horizonte, pensamos cómo el cielo y la tierra se unen, y es algo hermoso, que sirve de inspiración a artistas y enamorados. Un santo contemporáneo decía que “donde realmente el cielo y la tierra se unen es en el momento donde Cristo viene al mundo”. En efecto, esta Navidad nos hace recordar que Dios se acerca a nosotros, no como una visita pasajera sino como el huésped permanente de toda nuestra existencia. Así, desde nuestra costina ciudad, la bondad de Dios nos permite ver salir el Sol desde lo alto de nuestra Cordillera por el Oriente, para luego descansar por el Poniente. Percibimos con ello que es como el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega, “Jesucristo, ayer, hoy y siempre” (Hebreos XIII, 8)
6.      “Oh Rey de las naciones y deseado de los pueblos, piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo: vez y salva al hombre que formaste del barro de la tierra”.
La realeza de nuestro Señor la hemos celebrado para culminar el año litúrgico. Entonces, si reina, ha de reinar en todo, no segregando partes de nuestra alma, de nuestra sociedad, de nuestro mundo en el cual su presencia, su enseñanza, sus mandamientos dejen de implorar debidamente. Cuando reconocemos que sólo Él tiene palabras de Vida Eterna estamos afirmando que ha de reinar en todos y en todo. El reconocimiento de su realeza emerge de la certeza que no hay mayor bien para uno y todos que tener a Dios en nuestras vidas, como inicio, camino y término de todo anhelo, de toda acción y de todo plan de vida que podamos tener.
7.      “Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos: ven a salvarnos, Señor Dios nuestro”.
La última antífona, no ocupa este lugar porque sea menos importante sino porque corona al resto de las denominaciones. En efecto, el Arcángel Gabriel dice a la Virgen que  será la Madre del Mesías, y entonces: “el Verbo se hizo carne y habito en medio nuestro” (San Juan I,14), por lo que el nombre anunciado desde la antigüedad tiene plena realidad cuando Cristo nace en Belén y reconocido por sus padres, pastores y reyes: ¡Emmanuel! ¡El Dios con nosotros! Por ello, podemos vivir estos días sabiendo que si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros? Oremos porque estas hermosas denominaciones que nos entrega la Sagrada Liturgia de Adviento calen en nuestra mirada hacia la Gruta de Belén para que,  junto al Niño Dios,  nazcamos a una vida nueva en Cristo, compartiendo con quienes están a nuestro lado,  a Aquel que se ha puesto de nuestro lado para siempre.



CAPELLAN  JAIME HERRERA GONZALEZ, SAINT PETER’S SCHOOL VIÑA DEL MAR